El Danzante es un personaje ataviado con trajes
elegantísimos y de mucho valor, de los que cuelgan cantidades de monedas de
plata y adornos costosos, en su cabeza luce un adorno que simula un altar
gobernado con penachos de vistosas plumas, es un verdadero honor ser danzante
ya que se goza de ciertos privilegios dentro de la comunidad, aparte del
respeto ganado este puede ingresar a las casas sin ser invitado, sentarse a la
mesa comer los platillos preparados para la fiesta y partir sin dar las
gracias. El compromiso y honor de ser danzante empeora el estado económico del
indígena hasta el punto de volverse esclavo de sus deudas, por cuanto se ve
obligado a gastar sus ahorros de todo el año para representar a este personaje
tiene similar responsabilidad económica que los priostes en las festividades. Para
Cevallos, el baile de los danzantes deriva probablemente del antiguo baile
cápaccitua o baile “de los militares” que los incas solían representar en el
mes de Agosto. El ritmo danzante se interpreta con un tamborcillo y un
pingullo, según el Instituto Ecuatoriano del Folklore el danzante es un aire en
compases de 6/8 cuya melodía va acompañada de acentos rítmicos por medio de
acordes tonales y golpes de percusión en el 1er y 3er tercios de cada tiempo. Por
lo general consta de dos partes, cada una de las cuales está construida con los
clásicos 16 compases, divididos en dos periodos de 8 con dos frases de 4 cada
uno. Su interpretación coreográfica es
un “semi-zapateado” con pasos hacia adelante, hacia atrás, hacia los lados y en
circulo ya sea a la izquierda o la derecha. Generalmente las parejas de baile
se forman entre hombres o entre varón y mujer.
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